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Con perdón de Sócrates

Las personas que están en la fase de formación de coaching se toman muy en serio lo que suele llamarse la metodología mayéutica socrática, y no es raro, puesto que los coach hablamos y hacemos gala con frecuencia de nuestro origen socrático. De manera que a estas personas junior les preocupa sobremanera no inducir las respuestas, no dar consejos  ni mostrarse excesivamente directivas, preocupación loable, pues implica que se están tomando en serio su iniciación al coaching.

¿Sócrates en realidad pensaba que cualquiera de las personas que se le acercaban con alguna pregunta, tenían ya la respuesta en su interior, aunque no fueran conscientes de ello?  Desconozco el interior de Sócrates, pero en mi opinión imagino que la respuesta a la anterior pregunta es “en parte sí, en parte no”.

Lo que si podemos afirmar es que las personas hemos pasado por determinadas experiencias, leídas, escuchadas o vividas en primera persona, de las que quizá no hayamos sacado todo el partido posible, todos los aprendizajes y sus consecuencias, de manera que con la metodología mayéutica a la manera socrática, dominando el arte de preguntar con pericia, seamos capaces de ayudar a las personas a descubrir los aprendizajes perdidos, olvidados o escondidos.

Decía antes que la respuesta también era “en parte, no”. Las personas tenemos un cúmulo de conocimientos, saberes, habilidades, pero nadie puede ser omnisciente, de manera que en el proceso de coaching, al coach se le presentan ocasiones en las que ha de ampliar la visión de su coachee, o plantear elementos incluidos escenarios desconocidos para el coachee, con el fin de que éste pueda generar o sacar a la luz  nuevos aprendizajes y conclusiones que le permitan aterrizar el proceso de cambio en el que está inmerso.

A veces, resulta difícil separar en el proceso de coaching si lo que estamos haciendo es usar una metodología, en puridad, especifica del coaching, o si se entremezclan cuestiones que lindan con el mentoring, la consultoría o el consejo. Recuerdo una coachee en prácticas que estaba preocupada de si en realidad estábamos haciendo coaching o counselling, cuando si preguntamos a la gente experta en counselling diría que Rogers si viviera en la actualidad se consideraría un coach.

Lo importante, pues, es conseguir que sea el coachee quien tenga los insights y aumente su conciencia, quien tome las decisiones sobre su desarrollo y se comprometa con las acciones que ha decidido llevar a cabo, mas que preocuparse por la ortodoxia del enfoque a emplear; una experiencia práctica reflexionada nos hará depurar y afinar la metodología. La metodología del coaching, sobre todo, está orientada a facilitar esa toma de conciencia y de las decisiones pertinentes, con el máximo nivel de compromiso y motivación posible, pero hay que reconocer que algo parecido podríamos decir del mentoring por poner sólo un ejemplo.

Por lo tanto, está bien que mencionemos a Sócrates, como fuente de inspiración y timbre de gloria para el coaching, porque la antigüedad y la solera de este filósofo se remonta a muchos siglos atrás, admirado además por Platón uno de los grandes sabios de la humanidad. Pero hay que incorporar los hallazgos de las ciencias sociales de las últimas décadas que han avanzado bastante en el grado de conocimiento sobre las relaciones humanas, haciendo posible que el coaching sea más eficiente y veraz.