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Tiempos y horarios de trabajo

Habitualmente solemos hablar del tiempo en el trabajo porque es un recurso escaso y además fijo, cada día tiene 24 horas. Pero además se discute en el Parlamento un cambio horario que “mejorará la productividad, la conciliación de familia y trabajo, etc…”

Las acepciones del tiempo son casi infinitas. El tiempo se puede ganar o perder, atesorar y consumir o matar; uno puede estar en su tiempo o fuera del tiempo. Hay tiempo de acceso, virtual o real; tiempo de guerra o de paz, se puede trabajar a tiempo completo o parcial, tiempo que se va en un suspiro o que dura una eternidad.

Es tan importante el tiempo que conviene de vez en cuando recordar cosas que aun sabidas, tendemos a olvidar o relegar:

  1. Aunque la variedad de tiempos es casi infinita, lo importante en el trabajo, son los tiempos de calidad donde nos entregamos a una actividad compartida, por lo general en equipo, con los cinco sentidos, con plena atención y dedicación, con capacidad para solucionar problemas y tomar decisiones, así como encontrar alternativas de manera creativa e innovadora.
  2. Hemos de compartir nuestro tiempo de trabajo entre diversas actividades: traslado, alimentación, familiares, domésticas, deportivas, culturales, sociales, de ocio y de descanso. Eso supone que debemos de buscar una distribución equilibrada que nos permita atender a los distintos compromisos y necesidades que tenemos como personas que viven en una sociedad. Cuando hay grandes desequilibrios entre actividades, unas sufren a costa del desarrollo de otras y la persona se degrada.
  3. Por lo tanto, el tiempo de trabajo se enriquece cuando como personas nos desarrollamos en distintos ámbitos de nuestra vida. Así, cuando una persona sabe afrontar y asumir de forma madura una experiencia complicada, dolorosa o difícil, es más probable que pueda afrontar en el trabajo experiencias complicadas o dolorosas, asumiendo responsabilidades que le van a hacer aún más madura como persona.
  4. Los tiempos de calidad son lo contrario de pasar el tiempo, ‘calentar la silla’ en la oficina, para que el jefe nos perciba como buenos profesionales. Cuando eso ocurre el jefe es un mal jefe. El buen profesional es el que consigue los resultados que su jefe le propone, con independencia de que la actividad la realice en el trabajo, en el autobús o en su casa tele-trabajando.
  5. El tiempo, como recurso limitado, requiere de planificación e igual que las reuniones deben de tener hora de inicio y hora de finalización (además de agenda, documentación preparatoria, etc.). El tiempo de inicio y el de finalización habrá veces que no coincida con la jornada habitual.
  6. El jefe ha de dar ejemplo del uso del tiempo, si quiere ejercer el liderazgo  en su equipo. Mal ejemplo se da con la desafortunada y atávica costumbre de desaparecer tres horas al mediodía para una larga comida, con sobremesa y una posterior pesada digestión. Es importante cambiar los horarios de comida de este país para mejorar la eficiencia, la productividad y la salud, en especial en las grandes ciudades, y son los altos ejecutivos de las empresas y las administraciones quienes han de dar ejemplo.
  7. La productividad no está directamente relacionada con el tiempo de permanencia en el trabajo, sino con el seguimiento de los procesos y con hacer las cosas bien. Es una obviedad pero es algo que nos diferencia de los países o empresas más productivas. Decimos que los países nórdicos son rigurosos y disciplinados pero poco creativos, y quizá sea verdad, pero son más productivos que nosotros en promedio.
  8. La nefasta costumbre de no irse del trabajo hasta que no se vaya el jefe solo genera la picaresca de numerosos cafés junto a la máquina o en la cafetería, charlas intrascendentes, juegos en internet y otras prácticas totalmente improductivas.
  9. Puede haber épocas de trabajo intenso y de jornadas más largas, pero si esto se mantiene de forma continuada durante un largo periodo, se produce fatiga intelectual, la creatividad se seca y sufre la innovación así como la toma de decisiones.

 

  1. El tiempo es oro cuando es un tiempo de calidad, que sirve para generar y mantener relaciones entre los miembros del equipo, y para aportar al resultado final del equipo.

 

Seguramente dentro de unos meses habrá que volver a recordarlo para los desmemoriados a los que el tiempo nos juega una mala pasada.