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El “terror relacional masculino”

Los hombres han de superar el “terror relacional masculino” para conseguir la igualdad.

¿Qué es el terror relacional masculino? El Stone Center de Harvard ha identificado un síndrome presente en la mayoría de los varones, el “terror relacional masculino”. 

Comienza cuando ella pregunta a su pareja por cómo se siente y su lenguaje corporal cambia. Si él puede, finaliza la conversación tan pronto como sea posible, idealmente haciéndola a ella culpable.

Siente que si la conversación sigue, nada bueno resultará, la conversación durará eternamente conduciendo al desastre; no tendrá fin.

Hablar más solo le dañará a él. El terror se intensifica en proporción a la cercanía a la mujer. Cuanto más se preocupa por ella, más intenso es el terror, que cuestiona su relación y siente que no tiene control de sí. Comienza a sentir miedo de defraudarla.

Al sentirse atrapado, teme ser violento. La misma reacción que proporciona testosterona  y podría protegerla en ciertas circunstancias, en otras puede dañarla.

El varón interpreta las palabras de ella como balas, dardos o flechas, como un ataque a su valía. Se le pide que se implique en algo en lo que no tiene práctica ni experiencia.

Al sentirse incompetente, comienza a sentirse avergonzado y finalmente paralizado para actuar. Siente que ha de arreglar las cosas pero no sabe cómo. No tiene respuestas incluso para cuestiones más profundas, como quién es en realidad o cuál es su propósito en la vida.

Los varones occidentales han resultado muy heridos por esta versión masculina. Muchos sienten que debe haber algo más en la vida que el poder, la dominancia y la competición. La única manera de superar el terror masculino a las relaciones es pasar por ello.

Ya no existe una definición clara de lo que significa ser hombre. Los  hombres han solido estar al mando, y están acostumbrados a cazar, construir, levantar cosas pesadas y en el mejor de los casos, a proteger a las mujeres. Sienten que están en un territorio sin cartografía, confusos y angustiados.

 Los hombres y la intimidad

Y así los hombres arremeten contra todos los aspectos de la intimidad. Sus relaciones suelen ser unidimensionales.

Suelen resistirse a abrirse, lo que les hace más vulnerables.

Además son “precavidos empedernidos”, tratando de mantener el control de lo que muestran. Cuanto más se acerca la mujer al yo personal del varón, más “evasores emocionales” se vuelven. Para muchos su yo personal es su yo sexual. La intimidad es el sexo, y  creen que el sexo resolverá todos los problemas.

La mayoría concibe que mostrarse como son es muy arriesgado, al permitir que otros te conozcan, y de ahí que puedan tener influencia y controlarte, porque esa información puede ser usada contra ellos.

Los hombres han tratado de mantener sus problemas invisibles, culpando a las mujeres. Tampoco se abren a otros hombres.

Otra razón  de su silencio es que aceptan el estereotipo de ser fuertes, dominantes, callados y sin emociones, donde está implícita y subyacente la homofobia y estar a la defensiva. Como estos estereotipos son muy fuertes, pocos hombres mayores pueden servir como modelos de rol para que los jóvenes puedan aprender a comunicarse emocionalmente.

Muchos hombres adoptan una conducta misteriosa/ magistral, porque el misterio que surge como resultado de no abrirse les proporciona un sentido de maestría. Esta conducta desanima a compartir sentimientos, motivaciones, y metas con otros.

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