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Algunas cifras del negocio de la guerra

Estos titulares que saltan a la vista y parece que buscan  impresionar, llamar la atención, no por ello dejan de ser menos ciertos. No existen cálculos precisos de costes económicos. Algunos especialistas hablan de un millón de dólares diarios, y si tenemos en cuenta que la guerra ha durado 23 años, estamos hablando de unos 6.000 millones de euros. Otro dato económico de la ONU estimaba que  para el año 2007 el coste de la asistencia humanitaria era de unos 1.400 millones de euros. Por lo tanto, sólo el coste de la asistencia humanitaria desde que se firmó el acuerdo de paz, es decir de los tres últimos años ascendería a más de 4.000 millones de euros.

Sin embargo el capítulo mayor ha sido el de los costes humanos, inconmensurables, astronómicos. En una región como el sur de Sudán con cerca de 8,5 millones de personas, todas se han visto afectadas de una manera u otra, por las muertes, por los desplazamientos, por los refugiados, por las hambrunas, por la degradación moral de los esclavizados, de las violaciones de mujeres, por los niños y niñas disparando sus fusiles contra facciones contrarias de la misma tribu. Si tomamos como ejemplo la década de los noventa, nos encontramos con los siguientes costes económicos, humanos y morales:

Año 1990

  • el ejército del norte y el del sur utilizan la hambruna como arma de guerra,
  •  Mas de 500.000 personas murieron de hambre,
  • El consejo del mando revolucionario dirigido por al-Bashir detuvo, torturó y ejecutó a cientos de opositores políticos.

Año 1991

  • ocho millones de sudaneses enfrentados a la hambruna mas devastadora
  • 5.000 civiles muertos entre las dos facciones del SPLA, la de Garang y la de Machar
  • 1 millón de ciudadanos traspasaron las fronteras del país
  • 7 millones de desplazados interiores

Año 1992

  • la facción de Machar mata 5.000 civiles, desplaza a otros 200.000, roban su ganado y queman las aldeas del área de Bor,
  • el gobierno realiza una política de tierra quemada en Rumbek con 100.000 desplazados,
  • el gobierno saca de sus casas a 40.000 civiles de las Montañas Nuba,
  • 4,5 millones escapan a otras partes de Sudán, Kenya y Uganda.

Año 1993

  • Amnistía Internacional reporta la esclavización árabe de los indígenas del sur: 75.000 mujeres y niños.
  • Esclavitud y limpieza étnica del gobierno en las montañas Nuba y en Kordofan del sur. Cerca de 4.000 nuba y dinka masacrados, esclavizados o sujetos a violaciones por bandas guerrilleras,
  • Los Toris de Garang se vengan de los nuer de Machar por los miles de dinkas masacrados

Año 1994

  • la mayoría de los sursudaneses están en la brecha del hambre, es decir, el periodo que va desde que se terminan los alimentos almacenados de la cosecha anterior hasta la disponibilidad de alimentos de la nueva cosecha,
  • 200.000 personas se enfrentan a la hambruna en el Alto Nilo, debido a la sequía y la lucha de clanes nuer.

Año 1995

  • el sur envía unos 500 refugiados por día a Uganda.
  • 1 millón de sudaneses a punto de la inanición.
  • El SPLA pasa a la ofensiva matando, hiriendo o desalojando a 3.000 soldados de las tropas gubernamentales.
  • La ONU en un informe acusa al gobierno de Jartum de asesinatos, tortura y mirar a otra parte en la reemergencia de la esclavitud en el país. También amonesta a los rebeldes del sur por sus abusos.

Año 1996

  • Médicos sin Fronteras dice que hay 700 muertos por cólera en el sur
  • Refugiados sudaneses pasan a Etiopía a una media de 175 por día,
  • El gobierno sudanés autoriza la ayuda de Naciones Unidas a 15.000 afectados por las inundaciones del sureste,
  •  El programa de alimentos de WFP vuelve a alimentar a 700.000 personas a punto de la inanición en el sur.

Año 1997

  • la ONU denuncia la política de tierra quemada del gobierno de Sudán en el Alto Nilo, dejando 50.000 personas al borde de la muerte por hambre.
  • 200.000 refugiados en Uganda y 80.000 en Zaire.
  • La población de Yei, antaño granero de Sudán, 24.000 personas sin comida.
  • 20.000 dinkas desplazados por la guerra desde Bar-al-Ghazal a Kordofan del sur.
  • El WFP envía alimentos a Juba para 370.000 personas tanto a la zona dominada por el gobierno como a la zona tomada por las tropas rebeldes.
  • El IWC (International Women Committee o Comité internacional de mujeres) denuncia que las milicias locales en las Montañas Nuba usan como arma política el asesinato, la violación, el secuestro, la esclavitud, las hambrunas orquestadas, las conversiones forzadas al Islam y los desplazamientos forzados a los campos de paz. La mitad de los 3 millones de Nuba que había en el año 83 ha huido y la mayoría de los jóvenes luchan al lado del SPLA.
  • Choques interétnicos en Darfur entre los maselit y los árabes.
  • La ONU aprueba ayuda para 4 millones de civiles en el sur que pueden morir de hambre o de enfermedad.
  • Médicos sin Fronteras denuncia que cientos de miles de niños en Bahr-el-Gazal están severamente mal nutridos y cerca de 1 millón a punto de morir de hambre. La población objeto de ayuda asciende a 2,2 millones. Razones: la sequía y la guerra.   

Las cifras son escalofriantes y nos dejan sin palabras, son tan elocuentes que permiten hacer una estimación de los tremendos costes humanos de la segunda guerra civil. Si sumáramos todas las cantidades aportadas no quedarían sursudaneses, y todos hubieran sido desplazados en mas de una ocasión, además de otras barbaridades y crueldades cometidas contra ellos

En un tercer plano y a mucha distancia, puede contabilizarse el destrozo de las pocas infraestructuras de comunicaciones, hospitales o escuelas así como de las escasas ciudades existentes o de pueblos y aldeas, y el gasto incurrido tanto por los guerrilleros como por el ejército del norte en material bélico.

Es probable que todos quieran pasar página porque los ingresos del petróleo quizá ayuden a superar algunos traumas pues “las penas con pan son menos”. En la actualidad pueden verse en Juba movimientos importantes de nuevas obras que afectan a la industria de la construcción, caminos, puentes, edificios gubernamentales, etcétera, que además ofrecen trabajo y sirven para aliviar un país castigado por el paro y que todavía sobrevive gracias a la ayuda exterior. La reconstrucción del país va a suponer un esfuerzo inversor importante que requerirá la ayuda de los países desarrollados y de la comunidad internacional. Ya hay empresas de distintos países que se acercan a Juba para participar en los concursos que promueve el gobierno, e incluso hemos visto como el desminado se hacía con el concurso tanto de ONGs como de empresas privadas, es el caso de Ronco una empresa norteamericana que participa en varios de los proyectos de limpieza de minas en carreteras por un importe de varios millones de dólares y que emplean perros adiestrados para desminar. Parece que las reservas petroleras del sur son tan grandes que pueden costear esas inversiones. Se habla de que ya hay medio millar de empresas extranjeras trabajando en el país.

Hace sólo unos días la prensa nacional ofrecía un reportaje con el titular de ‘Sudán, capital Pekín’ donde se cuenta cómo el gobierno de Jartum se está librando del boicot de Estados Unidos por Darfur gracias a la ayuda de China. La mitad del petróleo que China importa anualmente procede de Sudán que como decíamos mantiene la totalidad de sus reservas casi intactas a causa de la guerra. China no hace preguntas incómodas, compra y vende, y con su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU protege al dictador de Jartum, al Bashir, quien en los últimos años convocó elecciones que por supuesto ganó, dejando de ser dictador para convertirse en presidente constitucional que a su vez garantiza el petróleo a los chinos.

Pero China, la gran beneficiaria de la posguerra sudanesa, no sólo tiene garantizado el suministro de petróleo sino que saca provecho de otras muchas áreas: ha invadido el país con sus productos de consumo y está inundando el mercado local, consigue las concesiones para las grandes infraestructuras como el oleoducto a Port Sudan realizado con la colaboración de 10.000 trabajadores chinos que desplazó desde distintos puntos del gigante asiático, y sus bancos otorgan los créditos para pagarlas, ha conseguido el desarrollo de colosales proyectos como un centro comercial en el punto de unión del Nilo Blanco y el Nilo Azul antes de entrar en Jartum y con la venta de armas al gobierno, le permite a éste mantener abierta la herida de Darfur. Y por si fuera poco, una parte importante de las minas antitanque y antipersona que vimos eran de origen chino.

Estados Unidos se ha centrado en ayudar al sur, tratando de aislar a los radicales fundamentalistas de Jartum, pero no sólo ha concedido ayuda humanitaria sino que ha facilitado también la entrada de sus empresas para que se beneficien de la posguerra sudanesa, como Dyncorp que está dirigiendo el proceso de conversión de la guerrilla del SPLA en el Ejército y en la policía del Sur. Muchas empresas de una y otra parte están entrando en el jugoso ‘business’ de la paz.

La posición del sur de Sudán como bastión frente a AlQaeda, a partir de la estancia de Osama bin Laden en Jartum, su situación fronteriza con la mayoría de los países norte y centroafricanos, y la vinculación en un mismo país de la población árabe y de la población negra, de las religiones musulmana, cristiana y animistas tradicionales, le otorga un valor tremendo que hasta ahora sólo le ha servido para perder una parte importante de sus recursos naturales y personales.       

No podemos olvidar en el capítulo de los costes, uno muy significativo de cara al futuro que va a hacer la recuperación más lenta, el odio. Si echamos la vista atrás, hacia la guerra civil en España y recordamos que sólo duró tres años pero sus secuelas todavía permanecen, podemos extrapolar que los efectos de una guerra civil que ha durado desde los años cincuenta con un periodo intermedio de paz de unos once años, pueden ser devastadores por largo tiempo y con unas consecuencias políticas de cara al referéndum que parece estar planteándose mas en la línea de la independencia total del norte que de mantener unido el país, aun con una amplia autonomía.