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¿Es posible la paz duradera?

Es el día de la partida y el camino al aeropuerto de Juba sigue intransitable; el cristal del parabrisas se llena de un polvillo rojizo que desprende un camión que llevamos delante y que por fin tuerce en dirección al cuartel general de las fuerzas de la ONU. La Terminal del aeropuerto está abarrotada de público pese a que en la pista no hay avión alguno. El calor es insoportable y aunque son visibles algunos aparatos de aire acondicionado colgados de las paredes o desde la cubierta, no hay ningún lugar fresco, pues las mamparas que separan las distintas salas no llegan hasta el techo y hay que acercarse y situarse junto a los aparatos para conseguir un poco de fresco. Llegamos con el tiempo justo para tomar el avión de acuerdo con el horario programado pero el avión no está aun ni se sabe cuando llegará. Sólo queda esperar.

En una de las salas de espera nos volvemos a encontrar con los periodistas holandeses que también parten en el mismo avión. Nos sentamos junto a una mesa e intercambiamos experiencias del viaje. Ellos fueron a hacer un documental en las Montañas Nuba porque les llegó la noticia de que se estaba desplazando mucha gente huida desde Darfur buscando un lugar mas seguro. Tuvieron serias dificultades para encontrar un medio de transporte que les condujera hasta Kadugli en Kordofan del sur y por algunos comentarios llegamos a descubrir que finalmente encontraron una avioneta monomotor, la misma que nos había llevado a nosotros a Rumbek, y así con nosotros rentabilizaron el viaje de ida, hicieron una caja mayor pues de otro modo el avión hubiera ido vacío. La diferencia fue el tiempo y el precio. Su trayecto duró dos horas largas y hubieron de pagar la bonita suma de 10.000 dólares por cuatro personas.

¿Será duradero el acuerdo de paz? Esta es una pregunta que cada uno de nosotros se hacía para sí, pero de vez en cuando nuestros comentarios permitían sobrentender que en efecto la pregunta estaba siendo planteada por todos. Ya habían pasado más de dos años en paz tras la firma del acuerdo, ¿por qué no podría prolongarse la situación? El pueblo de Sudán del sur vivió una situación muy tensa, cargada de dramatismo, cuando el líder del SPLA, John Garang, ya considerado por muchos como un héroe nacional, murió de forma accidental. Las primeras reacciones evidenciaban que muchos sudaneses del sur estaban convencidos de que se había producido un atentado, provocado, auspiciado o consentido por el gobierno de Jartum. No obstante, la gente acabó creyendo la explicación dada por el gobierno de que el avión presidencial había chocado, aunque sigue habiendo voces que postulan la conspiración. Pero de alguna manera se superó la crisis. ¿A que viene entonces la pregunta de líneas mas arriba? Porque en el pasado después de la primera guerra civil por el tratado de Addis Abeba hubo paz durante once años y se volvió a la guerra, una guerra mas tremenda, desgarradora y cruel que la anterior.   

Hay muchos obstáculos en el camino hacia una paz duradera, pero también hay resortes que se mueven en sentido positivo, y hay problemas a resolver que dependiendo de su resolución pueden inclinar la balanza en uno u otro sentido. La larga espera en el aeropuerto permitía hacer el recuento y la valoración de unos y otros.

En el capítulo de los obstáculos, uno muy notable en la relación norte-sur es la casi absoluta desconfianza e incluso odio entre las dos partes que han de trabajar juntas, dentro de un mismo gobierno. Resulta casi imposible de entender que personas como al-Bashir y Garang que habían luchado y combatido durante mas de veinte años, en una política de tierra quemada y de guerra sucia por los métodos empleados no sólo contra la guerrilla sino contra sus paisanos del sur, que incluso masacraron poblaciones incluyendo ancianos, mujeres y niños, provocado desplazamientos, hambrunas, esclavitud, que esos dos hombres pudieran trabajar juntos codo con codo. Si empleamos un término que se usa con frecuencia el de la química o mejor la empatía entre los dos bandos, hay que decir que es cero, o peor negativa, pues cada uno está en las antípodas del otro.

Además al-Bashir desarrolló una eficaz estrategia para combatir los diferentes movimientos insurgentes, sobre todo el SPLM/A, basada en el clásico “divide y vencerás”. A pesar de la firma del CPA y de la aparente buena voluntad, el gobierno de Jartum da la impresión de no haber renunciado a dicha táctica, consistente en debilitar la frágil cohesión de las diferentes poblaciones del sur, utilizando el discurso tribal; y así se ha dedicado a financiar guerrillas escindidas del SPLA a principios de los noventa que no habían aceptado el CPA, conceder privilegios económicos y políticos a la diáspora y a ciertos políticos del sur a cambio del rechazo o la crítica al SPLA, frustrar la presencia de este ejército en instituciones compartidas como el gobierno de la nación, o demorar la constitución de las comisiones que deben de negociar el reparto definitivo de los beneficios del petróleo y delimitar la frontera Norte-Sur y por último desacreditar internacionalmente la actuación del gobierno del sur, el GoSS (Government of South Sudan) y del SPLM/A. 

Así pues, resultaba casi imposible en este contexto que, de la noche a la mañana, pudieran sentarse juntos en el mismo gabinete, uno como presidente y el otro como vicepresidente de la nación. Algo semejante puede decirse de Salva Kiir el actual presidente del sur que ha sustituido a Garang y fundador también del SPLA y compañero de batallas contra el norte.

Pero hay mas aun, ciertos sectores del partido gubernamental NCP evidencian falta de compromiso hacia el acuerdo de paz, de manera que para el ICP (International Crisis Group, o Grupo de crisis internacionales), dichos sectores consideran demasiado bueno para el sur el acuerdo logrado, lo que pondría en riesgo la primacía del régimen de al-Bashir, en caso de que el país se sumergiera en un auténtico proceso de democratización. 

Un segundo obstáculo es la ruptura del país que se prevé a medio plazo antes de enero del 2011. Durante muchos años el discurso de los principales comandantes de la guerrilla y de Garang en particular, era lograr la creación del Nuevo Sudán, un país unido que integrara las cinco partes en las que suele dividirse el país real, además de las tradicionales del norte y del sur, en los últimos años ha surgido con gran fuerza el Sudán oeste, alrededor de Darfur y algo parecido puede decirse del este que busca una mayor autonomía y cuenta con diversas guerrillas y partidos políticos que las sustentan aunque los conflictos bélicos están larvados. Por último, la quinta parte, es la propia capital y su perímetro industrial, Jartum, que concentra una parte importante de la población y de los recursos del país.

Pues bien, desde que se estableció el acuerdo de paz, parece que Garang comenzó a favorecer las tesis de Riek Machar, entre otros generales, que buscaba directamente la escisión norte - sur, y en definitiva la independencia del sur frente al norte. Es como si hubieran llegado a la convicción de que no se fían ni puede recomponerse la confianza herida de muerte y por lo tanto la coexistencia pacífica o la pura supervivencia; sólo hay que analizar la historia de las relaciones y es evidente que el resultado del análisis apunta a confirmar esa postura. Es de gran importancia también el reconocimiento que ambas partes hacen de que ninguna de las dos puede ganar, de manera que la partida bélica quedó en tablas y no les quedó otro remedio que, con la presencia de la comunidad internacional, sentarse en Nairobi a ultimar un acuerdo que llevaba gestándose durante muchos años, acuerdo en el que se previó el escenario de la separación.

Esto puede sentar un precedente peligroso para las otras regiones geográficas del país y afectará además a la distribución de los recursos petrolíferos, pues aunque en el acuerdo de paz ya se tenía en cuenta que los recursos pertenecerían a cada lado en función de su ubicación geográfica, es decir, en función de donde estaban los pozos, le va a resultar a al-Bashir difícil de explicar esa resolución ante el resto del país, pues la mayoría de los pozos que están en el sur van a pasar, en cierto momento, a ser disfrutados en su totalidad por la nueva nación que surja. Es posible que se produzcan nuevos movimientos centrífugos en las otras regiones del Sudán que acaben fragmentando el país. Además, se desconocen los efectos que la independencia y la separación del sur puedan tener en los países limítrofes que cuentan con problemas parecidos.

Aquí hay que recordar que la consulta para decidir si el sur de Sudán se mantiene junto al resto del país o finalmente se separa, se efectuará antes de finales de enero de 2011. Antes de que llegue ese momento hace falta realizar un censo que está previsto que se efectúe en el próximo año, en el 2008. Ya vimos al hablar del proceso DDR, de desmovilización de los menores soldados, que una de las mayores dificultades tuvo lugar a la hora de la identificación de los menores, pues no estaban seguros de su edad, el abultado número de menores ‘unodeeneristas’ que se atribuían el uno de enero como fecha de nacimiento, y la imposibilidad en otros casos de rastrear las trazas familiares. La elevada tasa de analfabetismo de la región supondrá otra severa limitación para lograr un censo de calidad.

Por lo tanto el proyecto de llevar a cabo un censo se adivina una empresa esforzada con multitud de problemas difíciles de resolver y que crearán conflictos graves entre el gobierno de la nación y el gobierno del sur, pues las personas censadas serán las que tendrán el poder de decisión. Pero el censo será también trascendental para la percepción, por parte de la población, de alimentos, subsidios, derechos a la escolarización y a la salud y otras ayudas.

Otra decisión a la hora de elaborar un registro de la población es qué hacer con los desplazados internos del sur en otras regiones del país y si se incluirán o no a los refugiados en otros países. Las cifras totales pueden cambiar de manera significativa y por lo tanto originar un vuelco en el resultado del referéndum. Es pues probable que el proceso requiera de vigilancia y cooperación internacional para llegar a buen puerto.

Un tercer obstáculo no menos importante es la integración de las distintas facciones del sur en un único conglomerado político. Si tenemos en cuenta que el acuerdo de paz fue negociado y firmado en exclusiva entre el gobierno de Jartum y el SPLA de Garang al que, que como ya hemos explicado, se habían reintegrado algunas de las facciones que se habían separado a lo largo de la guerra, quedan todavía por incorporar otros muchos grupos. De hecho en junio de 2005 Garang  convocó una reunión entre el SPLA/M y los OAGs (Other Army Groups, es decir, Otros grupos armados) para tratar de facilitar su integración. En el discurso inaugural de la reunión el nuevo presidente del sur decía: “ahora tenemos mas capacidad de decisión en el sur, sin interferencias. Esto exige que nosotros dialoguemos para resolver las diferencias de manera que redirijamos nuestras energías como gente unida hacia una sociedad próspera, pacífica y tolerante. Por lo tanto, nuestro objetivo es curar las heridas del pasado, eliminar la desconfianza, construir la confianza, y restaurar la fraternidad y el respeto mutuo entre nosotros.”

También en esa reunión Garang definía la visión de lo que todavía llamaba Nuevo Sudán, pero que según él, había calado en todo el país, con el lema de “dos sistemas, un sólo país”. Así para él la visión consistía en: “lograr la justicia, la igualdad, la libertad y la democracia en el Nuevo Sudán, con independencia de que se sea árabe o africano, musulmán o cristiano, hombre o mujer”.

A partir de esa visión, planteaba los objetivos principales a conseguir. El primero es uno de los problemas a resolver que exponíamos antes. El futuro de Abyei y las otras áreas marginadas como las Montañas Nuba, se resolverá mediante otros referendos específicos para esas áreas; en esas consultas, los habitantes de las regiones citadas decidirán si se vuelve a las fronteras de la época colonial británica (la tesis de muchos comandantes del SPLA) cuando estos territorios formaban parte del sur.

Otros objetivos de esa reunión que dio origen al llamado “protocolo de Machakos” son interesantes de reseñar, como  transformar el SPLA en un ejército convencional moderno, establecer un sistema inclusivo de gobierno (integrando a los otros grupos armados), luchar contra la corrupción, el tribalismo, el nepotismo y cualquier otro tipo de discriminación, promover el imperio de la ley y los derechos humanos, promover la equidad de género con políticas a favor de la mujer y su rápido empoderamiento en todos los campos, y promover y desarrollar a la juventud, logrando la educación primaria universal lo antes posible.

Muchos de estos objetivos podrían formar parte de los objetivos de cualquier estado moderno occidental por lo que suponen un salto adelante muy importante.

Por último en ese discurso Garang hacía referencia a las distintas conversaciones mantenidas por el SPLA desde el mismo año 83,  en que estalla la insurrección que da paso a la segunda guerra civil, para la integración de los diferentes grupos armados y facciones. Y así por ejemplo cita que ya en el año 1988, hay una oleada de conversaciones que da como resultado que el general Gordon Kong Chol del grupo Anyanya, opuesto al primer acuerdo de paz de Addis Abeba, se convirtiera en alto mando del SPLA. Algo mas tarde Paulino Matip y el líder espiritual Wurnyang de Gezira Fangal se unieron al SPLM.

En otra oleada que se produce en el año 1995, retornaron al SPLA, el finado William Nyon y su grupo, incluyendo al comandante John Luk Jok, bajo la Declaración de Lafon, el grupo del general Kerubino, el grupo de Philip Bepan, el grupo de Peter Gadet, el grupo Fangal ó SSDF, a las órdenes del comandante  Taban Deng Gai, el comandante Thomas Duote y el comandante James Kok, junto al ya muerto Michael Top; el SSDF del doctor y comandante Riek Machar, el SPLM/A- Unido del coronel y doctor Lam Akol, y el EDF del coronel y doctor Theophillus Ochang y del coronel Martin Kenya y el actual arreglo para integrar al hermano Gabriel Yual y su SSLM (South Sudán Liberation Movement).

Todos estos grupos fusionados, según Garang, tienen los mismos e iguales derechos que los miembros del SPLM/A, cosa que todo el mundo podía comprobar.

La lista es demasiado larga y prolija, pero da una idea del número extremadamente alto de facciones. Alguien podía preguntarse, ¿faltan todavía mas? Pues si, todos los presentes en la reunión representaban al resto de grupos armados aun no integrados a los que Garang dice que según el acuerdo de paz pueden integrarse en las  SAF (Sudan Armed Forces) del norte o en el SPLA/GoSS (Government of South Sudán) del sur, que permanecerán separadas hasta que se produzca el referéndum y en el futuro serán tratadas igual que las NAF (National Armed Forces) de Sudán. Sólo queda reseñar que, frente a la ignorancia de las tropas que integraban las diversas facciones armadas, hay generales y coroneles que son doctores y aparecen tal cual, son personas que por lo general estudiaron fuera del país y obtuvieron el grado superior en una universidad occidental.

Otro obstáculo para el sur es la falta actual de liderazgo, tras la muerte de John Garang. Todo el mundo reconoce que su sucesor, Salva Kiir, no es un hombre carismático y pese a haber peleado durante el conjunto de años de la guerra civil a la sombra de Garang, no concita las voluntades de los sureños y le va a resultar difícil integrar a los demás grupos armados. A su favor Salva Kiir tiene la opinión de algunos expertos que lo consideran una persona de talante más democrático que el dictatorial de Garang y que es hombre que prefiere negociar a imponer. Pero muchas de las voces en su contra encarnan el pensamiento tribal al seguir encarnando  Salva Kiir el predominio de los dinka sobre otras tribus tan importantes como los nuer, los shilluk, los nuba o los fang.

Este hecho, ha sido también aprovechado por Jartum para conducir a una situación de amenazas y enfrentamientos entre los representantes de diferentes grupos en varios estados del sur.

También se deslegitima a Salva Kiir por no saber afrontar los litigios domésticos y las distintas facciones han mostrado con frecuencia su insatisfacción por determinadas decisiones tomadas por Kiir y por el rumbo que ha adoptado el proceso, lo que podría hacer temer por una nueva estampida dentro de estos sectores. En este sentido es significativa la posición del general  Philip Bepan Machar, jefe de las SSUDA (South Sudan United Democratic Alliance), rama política del SSDF (South Sudan Democratic Forces) al abandonar junto con sus tropas de 5.000 soldados el SPLM y regresar con sus compatriotas y colegas del SSDF, a fines del año 2006.  La decisión, según los opositores a Salva Kiir, ha llegado en el mejor momento, es lógica y nacionalista. Es un gran golpe al liderazgo de Salva Kiir e indica que el SPLM/A ha degenerado a la etapa de la propiedad tribal, dejando de ser un movimiento nacional, plagado por la corrupción de la peor clase a nivel mundial, carente de un código de conducta uniforme, de disciplina y de OMD (Gestión y Desarrollo Organizacional) de cualquier tipo.

Otro inconveniente que acecha al proceso de paz es la gestión del nuevo gobierno del sur de Sudán, llamado GoSS. De un lado están las insinuaciones que se lanzan de posibles corruptelas que podrían desembocar en una corrupción rampante y así algunos comentarios de periodistas sudaneses inducen a pensar que los señores de la guerra tratan de pasar factura y de obtener privilegios y beneficios para sí, para sus familiares y  sus tribus. 

Dentro de los obstáculos que surgen de la gestión están los derivados de la falta de infraestructuras de todo tipo como ya hemos indicado, palpables en cuanto sales a la calle o a una carretera, requieres hacer una llamada de teléfono, sacar dinero de un banco o comprar una medicina o alimentos básicos. Además se carece de servicios elementales como la educación, la sanidad, la policía o los aeropuertos. No sólo requieren dinero sino el expertise, la experiencia técnica y de gestión como para poner en marcha todos estos proyectos, aunque las personas del gobierno con las que hemos contactado tienen muy buen nivel, se han educado fuera del país y entienden los procesos que han de gestionar en el futuro cuando Naciones Unidas se retiren.

Mientras se pone en marcha todo este proceso la población, en su mayoría rural, depende casi por completo de la ayuda de las instituciones internacionales y de las oenegés para su supervivencia. La prolongación de este estado lleva a la población a situaciones de indefensión que dificultan luego la puesta en marcha de procesos comunitarios en aldeas y ambientes rurales. Por lo tanto, es preciso mantener un equilibrio entre la dependencia exterior y el surgimiento de iniciativas locales emprendedoras para hacer frente a tantas necesidades como existen.  

Otro obstáculo no menos importante procede de los incumplimientos del acuerdo de paz. Los enfrentamientos en Malakal (Alto Nilo) a finales del año pasado entre tropas gubernamentales y el SPLA son buena prueba de ello. Además, la falta de entendimiento en las instituciones compartidas y en la negociación por el petróleo y las fronteras (sobre todo en el enclave de Abyei) ha originado un incremento preocupante de tensión entre las partes. Aunque los analistas y observadores no prevén una vuelta a las hostilidades y/o a la suspensión del CPA, algo que les parece exagerado, teniendo en cuenta que el conflicto se encuentra en su fase mas avanzada de pacificación de toda su historia.

De todas formas para los expertos hay tres temas clave a vigilar de cerca en esta coyuntura: potenciar figuras emergentes con capacidad de negociación, garantizar el esquema temporal propuesto en el acuerdo de paz que culmina con el referéndum en el 2011, lo que supondría la desvinculación norte-sur, para algunos la solución menos mala y reclamar una mayor implicación de la región africana y de la escena internacional para acompañar el proceso de rehabilitación de la posguerra.    

Ante tantas asechanzas y amenazas ¿hay algún motor o palanca que permita aprovechar las oportunidades que presenta el acuerdo de paz en la actual situación de Sudán?

Una primera palanca es sin duda la percepción que tienen ambos bandos de que es imposible la victoria de una de las partes sobre la otra. Han pasado mas de cincuenta años, dos guerras civiles, uno de los mayores desastres colectivos tras la segunda guerra mundial, el apoyo internacional de diferentes países a ambos bandos y pese a todo ni Bashir pudo cantar victoria y la partida de ajedrez finalmente quedó en tablas, haciendo posible el acuerdo de paz de Nairobi de 2005.

Otro elemento esperanzador es la toma de posiciones y la cada vez mayor presencia de la comunidad internacional; durante los años de guerra cada uno de los bandos en conflicto tuvo sus aliados internacionales, Jartum en general contó con el apoyo de los países árabes y el SPLA con la ayuda de los países occidentales. En los últimos tiempos el gran aliado del gobierno central ha sido China y en menor medida Francia, se comentaba como chascarrillo en París que al-Bashir tenía libre acceso al despacho de Chirac, y el sur ha contado con el apoyo de los Estados Unidos, de forma entusiasta con Clinton y de manera tibia con Bush. Por otra parte, la dramática situación en Darfur ha propiciado la intervención de la ONU y el envío de tropas de la OUA (Organización para la Unidad Africana) que se interponen entre la guerrilla patrocinada por Jartum y la guerrilla independentista. Es de esperar que la intervención internacional sea importante en la reconstrucción del sur y en general en la mejora de las relaciones internas entre las distintas regiones.

El descubrimiento y la explotación de los recursos petrolíferos aun siendo un elemento de disputa interna, qué duda cabe que es una palanca importante para la mejora de la situación. La existencia de unos recursos importantes que pueden sacar de la miseria a una gran parte de la población del Sudán es alentadora. Habrá conflicto por cómo se distribuyen esos recursos, pero en el acuerdo de Nairobi se señala una manera de atribución de los ingresos para cada una de las partes. Lo importante es que los desacuerdos puedan resolverse mediante la negociación y el arbitraje sin volver a las andadas. En este sentido resultan significativos los movimientos tácticos de acercamiento por parte de China y de India hacia el gobierno del sur en los últimos meses.

Hay un cansancio en la población que se merece un respiro y vivir en una situación en paz, ya olvidada para los mayores y que los menores de veinte años nunca han conocido, salvo en los dos años que lleva funcionando el acuerdo de paz. Una población no sólo castigada por la guerra, sino también diezmada, que va a necesitar del concurso de todos los sudaneses incluyendo a los refugiados en terceros países, aunque muchos de estos que consiguieron rehacer sus vidas, es casi seguro que no retornarán. Hacen falta unos ciudadanos ilusionados con un proyecto de país con futuro que arraiguen de nuevo en las zonas destruidas y asoladas por la guerra.

En el aeropuerto seguía un movimiento incesante de personas que se marchaban o que iban a esperar a los que en algún momento llegarían, porque lo que se dice aviones no había ninguno en las pistas. Nuestros colegas los holandeses seguían hablando de sus nuevos proyectos, el próximo viaje era al Líbano cuando acababa de recrudecerse de nuevo el conflicto, el mismo conflicto de siempre que desaparecía y reaparecía, el monstruo que al sumergirse parecía desaparecer, aunque lo único que pasaba era que el monstruo emergía en otro país, hasta que en cierto momento desaparecía de allí para recalar en otro nuevo. Pese al incesante movimiento del monstruo, en realidad, su círculo de acción era pequeño y los países se repetían, eran casi siempre los mismos.

El cámara holandés deseaba salir ya de Sudán, había tenido una mala experiencia y no veía la hora de marcharse pero el avión no llegaba. Me contó que cuando estaba filmando junto al Nilo le pareció curioso, simpático, ver cómo la gente y en particular los chicos, se bañaba en el río y tomó una serie de imágenes de aquella escena, pero en cierto punto algunas personas mayores que estaban en el río, percibieron la presencia del cámara y no les gustó, comenzaron a increpar al operador y los muchachos empezaron a tirarle piedras. El pequeño incidente fue tomando mas importancia y no sólo las piedras eran mas gordas sino que los bañistas hicieron señas al coche de una patrulla militar que andaba por la zona.

Llegaron los policías, le pidieron al cámara el permiso para filmar en el país, y el holandés, que no se tomó el trabajo de pasar por el ministerio de cultura para conseguirlo, pensando que era una tontería, veía cómo se le iba complicando aquel simple asunto que estaba a punto de salirse de madre. Y así fue, le requisaron la cámara y se lo llevaron al cuartel donde reportaba la patrulla, él cada vez mas nervioso se dio cuenta de que se le podía enmarañar la salida cuando sólo le restaban un par de días para abandonar el país y esperaba con desasosiego que sus compañeros del equipo le echaran de menos e iniciaran la búsqueda.

Un oficial le interrogó pidiéndole explicaciones con pelos y señales sobre su estancia en el país, qué hacía en Juba, cuántos días llevaba, en qué regiones habían estado, qué material había grabado en sus cintas, para quién trabajaba, y un largo etcétera que prolongó el interrogatorio hasta la media noche, entonces le comunicaron que pernoctaría en aquellas dependencias, no estaba detenido pero esperaban que sus compañeros y sobre todo que su jefe daría las explicaciones pertinentes a las autoridades de la ciudad para que le dejaran salir. Según me contaba, pasó una noche horrible, había leído reportajes de periodistas en distintas zonas de Sudán que habían tenido problemas graves con el ejército o las guerrillas y que habían permanecido en un régimen de semicaptura durante días e incluso semanas. Sin embargo, algo había cambiado la paz de manera que a la mañana siguiente llegaron los demás componentes de su equipo y le permitieron marcharse. Yo le conté mi experiencia muy distinta de la suya, yo estuve tomando fotografías con mi cámara de la gente que se bañaba en el Nilo, a mi también me había provocado curiosidad la escena, sin ser nada especialmente relevante. Quizá a mi me fue mejor porque yo no llevaba una gran cámara de vídeo sino una pequeña cámara fotográfica que se disimulaba con facilidad. Pensé, ¡de la que me había librado!

Ahora sí que se oía por los altavoces el anuncio de la llegada de un avión que es el que nos regresaría desde Juba a Nairobi. Aun sin  haber aterrizado, todos los pasajeros nos pusimos en pie, las ganas de salir eran grandes, aunque quizá la sensación que teníamos era la de provisionalidad, un país en precario que si no llega hoy el avión no sabes cuándo lo hará y en definitiva cuántos días mas habrás de permanecer contra tu voluntad en una situación dura y adversa. Pero nosotros al menos si íbamos a despegar y volveríamos para contarlo.

Ya desde el avión, se veían pequeñas lagunas que se habían ido formando por las lluvias que comenzaban a hacer su presencia todavía de forma recatada. Y recordaba a las mujeres que habían dado un salto importante, al realizar trabajos duros, de los llamados “de hombres”, como Winnie y sus colegas desminadoras, y de las otras mujeres que habían sido niñas soldado y se habían reincorporado a la comunidad con gran esfuerzo y soportando muchas veces situaciones de gran discriminación social, y de los chicos como Daniel o John que empuñaron el fusil cuando pesaba casi tanto como ellos y que procuraban redimirse de las personas que habían matado en la guerra mediante el trabajo, ayudando a la reconstrucción del país y de su identidad personal o a través de la música mandando mensajes de paz, de concordia, y de superación de los odios. Y entre todas esas imágenes allí estaba Harry sentado, jadeando con la lengua fuera, disfrutando de una merecida pero buena jubilación, ejemplo para los humanos de cómo tratar a las personas en el trabajo.

Nos íbamos de Sudán pero algo nuestro habíamos dejado y sin duda, mucho nos llevábamos dentro, para reconstruir en nuestro interior, porque viendo e imaginando lo que los sudaneses habían sufrido en el último medio siglo, teníamos que recomponer parte de nuestro yo, muerto de vergüenza por haber nacido accidentalmente en un buen país, pero lo menos que podíamos hacer para ayudar aunque solo fuera un poco, era contarlo.

Las dificultades, no obstante, continúan asediando al país, cada día qué pasa hay nuevas asechanzas y durante la escritura de estas páginas me llegó el discurso de Salva Kiir ante el parlamento a mediados del mes de septiembre donde expresaba su temor de que el sur de Sudán volviera a la guerra si no se hacía nada por mejorar la situación. Estas declaraciones las hacía tras el rumor la víspera de que el propio Salva había muerto en accidente de aviación. En la misma semana, el antiguo presidente de Kenya, Arap Moi, enviado especial en Sudán, tras la reciente visita del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, recibía las quejas del sur de que no se estaba cumpliendo el CPA. De nuevo algunos ministros volvieron a plantear que Garang no había muerto en accidente sino asesinado, algo que Salva tuvo que desmentir y además trató de reducir la tensión provocando la dimisión de la viuda de Garang como ministra de Transportes. También hizo dimitir al ministro de Interior, Aleu Aleng.

El enviado especial de Kenya, Arap Moi, reconoció las trabas que el gobierno de Jartum estaba poniendo al cumplimiento del tratado de paz, sobre todo en cuestiones relativas a las fronteras, por ejemplo en Abyei, región que carecía todavía de la correspondiente infraestructura administrativa prevista en el CPA, lo que impedía resolver la asignación de los recursos procedentes del petróleo, el nuevo despliegue de fuerzas y la demarcación de zonas geográficas de cara al referendo. Al hablar de este tema el expresidente kenyano Moi fue muy explícito afirmando que en el CPA estaba claro que la financiación del referendo corría a cargo del gobierno central y por lo tanto era una responsabilidad de Jartum el que la consulta pudiera celebrarse. El gobierno del sur ha liberado una cantidad pequeña para los gastos ocasionados por la preparación del censo, pero se requiere de Jartum para su implementación total.

El presidente Salva en su discurso a la cámara recordaba también que los resultados del referendo darían paso a nuevas elecciones generales y denunciaba las voces en contra, opuestas al derecho que la nueva constitución otorgaba a los sudaneses del sur.

Así pues, los problemas siguen siendo casi los mismos que dos años y medio antes, cuando se firmó el acuerdo de Nairobi, poco se ha avanzado, quizá los avances si los hay son tan pequeños, de escasa visibilidad como para que puedan ser reconocidos por la población. Lo importante es que haya avances de la magnitud suficiente como para que acaben por cerrar cualquier tentación a dar el paso de volver a otra guerra, la tercera, la misma guerra de siempre. Pero si hay países que viven en paz, por qué no los sudaneses. Las personas a las que entrevistamos lo tenían claro y no querían renunciar a ese atisbo de esperanza, aunque fuera como agarrarse al clavo ardiendo.